Haciendo click sobre las cartas y las fotos las pueden ver en tamaño grande

lunes, 2 de abril de 2012

10. Treinta años

Cuando arranqué con este Blog uno de mis hermanos me preguntó “¿Es sólo para contar tu vuelta a las Islas o lo vas a seguir actualizando?”. La pregunta en ese momento parecía muy clara, y así fue también mi respuesta “voy a informar todo lo relacionado con viajar a Malvinas”.
Lo que no tenía tan claro como  ahora es que, Malvinas, para nosotros, está como en una dimensión paralela, ausente de tiempo y espacio. La verdad es que todos los días estamos Volviendo a Malvinas. Cuando nos juntamos con amigos, cuando vamos a los colegios, cuando miro de reojo el mapa que tengo en la oficina. Por ese motivo, la llegada de este aniversario se convirtió en un regreso a las Islas, casi tan fuerte como el del 2009.

De derecha a izquierda:
Horacio, Gionco, el Beto, el Bicho y yo
Era tal la ansiedad que teníamos, que los 30 años empezaron a los 29. A fines del año pasado con Patricia nos dimos el gusto de instalar en casa un Vitraux de 2,5m x 1,20m con un paisaje de Malvinas. La perspectiva no se ajusta estrictamente a la realidad física de Puerto Argentino, ya que lo diseñé incluyendo todos los elementos que me venían a la cabeza: está por supuesto el galpón del Apostadero Naval; el remolcador Yehuin, donde estuve transportando heridos hasta el Irizar; el barquito Penélope, que estaba al mando de mi hermano Horacio, la Iglesia Anglicana con sus huesos de ballena y una loma similar a la que se encontraba mi amigo el Beto con su cañón antiaereo. Para la inauguración me acompañaron también estos Malvineros: mi hermano Horacio, el “Bicho” Ricardo Pérez, el “Beto” Alejandro Alonso y Daniel Gionco, conscripto del Apostadero.


De derecha a izquierda:
Esteban Tries, Marcelo Vallejo y yo
También el año pasado, tuve la oportunidad de conocer a uno de esos grandes monstruos, para quienes la lucha continúa todos los días, Marcelo Vallejo. Fue en un programa de radio al cual me invitó otro monstruo y amigo, Esteban Tries. En el  programa Malvinas Su Historia, Marcelo cuenta como superó sus problemas de posguerra corriendo. Allí también me dijo que estaba buscando otros 3 veteranos para correr la maratón por equipos que se realiza todos los años en febrero en Malvinas. El quería ir y ganarla en homenaje a nuestros héroes que quedaron allá. Acá pueden leer una entrevista previa a la carrera.
¡Y así lo hizo! El equipo “Dimos Todo” venció al equipo de la base militar inglesa de Malvinas, soldados 20 años más jóvenes y con entrenamiento diario en ese recorrido.
Equipo de Veteranos de Guerra
"Dimos Todo"
Campeones en la Maratón
por equipos de Malvinas 2012
Esteban Tries también volvió a las Islas para estos 30 años, junto a su amigo –a quién salvó la vida en combate- Villegas. Les sugiero ver los  videos de ese viaje, son excelentes.

Me hubiera encantado poder acompañar a Marcelo en su epopeya, pero por un problema de ciática (ya son 18+30) no puedo correr desde hace casi un año. Al igual que en la guerra, se ve que estoy destinado a ser un testigo privilegiado de las grandes proezas que logran mis amigos.

Por mi parte continué con el trabajo de "búsqueda" de aquellas personas que participaron activamente durante la guerra escribiendo esas "Cartas para un soldado" que nos mimaban en aquellos días.
Así fue que pude contactarme con María Isabel Holthoff, quien en 1982 era preceptora en el Colegio Nuestra Señora del Huerto.
María tuvo primero un poco de cautela, después sorpresa y finalmente liberó su emoción. En su carta me contaba que le faltaban pocas materias para recibirse de profesora de Historia y Geografía, cosa que finalmente logró y ejerce en el mismo colegio. A fines del año pasado coordinamos a través de ella una primer charla con alumnos de 4to. y 5to. año a la que concurrimos con Esteban.
Este año, con motivo del 30 aniversario, la organización fue impresionante. Nos invitaron con mucha anticipación y nos enviaron un listado con 102 preguntas que habían hecho los alumnos. Durante el mes previo habían abordado la temática de Malvinas desde todos los puntos de vista que se puedan imaginar (histórico, político, económico, geográfico, psicológico, etc.). Elaboraron una enorme cantidad de trabajos de análisis presentados en cartulinas que empapelaban todos los pasillos del colegio. El salón de actos estaba colmado con chicos de todas las divisiones de 1ro. a 5to. año.
Alejandro y María Isabel
El Beto me hizo pata -como siempre- y pudimos disfrutar de una mañana espectacular, hablando de Malvinas con gente dispuesta a escuchar. Los chicos también disfrutaron de las anécdotas, los videos y los uniformes que mostraron los chicos de 5to. año.



Los chicos habían analizado TODO
incluyendo este Blog
Estos 4 chicos de 5° me ayudaron a mostrar los uniformes 

jueves, 8 de septiembre de 2011

9. Cartas de Malvinas

Desde hace 30 años guardo entre mis recuerdos más queridos las cartas de Malvinas. Lamentablemente no tengo ninguna de las que me envió mi familia ni mis amigos ya que nunca me llegaron. Así que mi preciada colección consiste en las cartas que le envié desde allá a mis viejos y en las "Cartas para un soldado" que recibíamos regularmente en las Islas. Estas cartas tuvieron en mi vida una influencia permanente.
Durante la guerra eran una inyección moral muy grande, especialmente para aquellos que no recibíamos correspondencia de nuestros familiares. Eran como un mimo de alguien querido que te transmitía su apoyo desde un lugar que parecía increíblemente lejano. Las cartas allá se distribuyeron, canjearon, prestaron y regalaron entre nosotros.
Después recorrieron los colegios de mis hijos y seguramente se sintieron "revivir" mientras pasaban de mano en mano entre los chicos y maestras.
Ahora, 30 años después, estas cartas vuelven a tomar fuerza. Si bien desde hace mucho tiempo tenía ganas de publicarlas en Internet, me parecía que era una falta de respeto no pedir la autorización previa de quienes las escribieron. Así que me puse en campaña la semana pasada y ahora puedo compartir con ustedes los primeros frutos:

Adriana Isabel Pol
Adriana fue la primer persona con la que me pude contactar telefónicamente. Pensé que como era una carta de Capital la podría ubicar fácilmente. Lo cierto es que fue bastante difícil llegar hasta ella ya que actualmente vive en el interior del país.
Una vez superada la desconfianza obvia al recibir un llamado de alguien que dice que tiene una carta suya de hace 30 años, Adriana se emocionó tanto como yo. Después de hablar un rato nos dimos cuenta que era amiga de una hermana mía que también vive en el interior!
Como podrán leer en la carta, Adriana estaba en el Colegio Nuestra Señora del Huerto, del cual recibí varias cartas. Todas totalmente distintas y personales.
José Alberto Bunader
A José lo ubiqué a través de Internet. Primero solamente en la formación de un equipo de fútbol, pero después conseguí hacerle llegar un mensaje. Llamó enseguida, intrigado por el tema, pero me parece que cuando más se emocionó fue cuando le mandé su carta y la leyó con uno de sus hijos.
En general, las "Cartas para un soldado" más cotizadas entre nosotros eran las de chicas de 17 años que vivían cerca de nuestros domicilios. Uno siempre guardaba la esperanza del regreso triunfante con todas esas personas esperándonos orgullosas.
Sin embargo, la carta de José es especial porque transmite una convicción poco común. Sentía en esas palabras muchas de las cosas que se me habían cruzado por la cabeza cuando decidí ir a Malvinas. Al final las vida se fue dando como el predijo, incluso cuando pone: "...más que deseos, estoy seguro que me vas a escribir". Con 30 años de atraso finalmente se dio.
 

Mi primera carta
La idea de esta sección del Blog era publicar exclusivamente las "Cartas para un soldado", pero el otro día cuando le pedí autorización a una persona para publicar sus cartas me dijo que prefería no hacerlo. Le daba nosequé. Cómo convencerla a ella si a mi también me daba nosequé publicar las mías. Así que acá les adjunto la carta que escribí el día que llegué a las islas, el 29 de Abril de 1982.
Como podrán ver, ese mismo día ya recibí las primeras "Cartas para un soldado". También queda claro que el sentimiento que reflejaba José en su carta era el de la mayoría de los argentinos de nuestra edad en esa época: "en el Edificio (Edificio Libertad - donde estaba destinado en Bs. As.) me sentía como un inútil....mientras que acá me siento muy bien."
Cuando digo: "Acá me encontré con Horas que se emocionó muchísimo cuando me vió", me refiero a mi hermano Horacio, que en esa época era marino y se encontraba destinado en las Islas.


Andrea Splett
La carta de Andrea no me la habían entregado a mi directamente, sino a un amigo mío, pero me gustó mucho así que me la guardé. La mayoría de las cartas estaban escritas en hojas de carpeta rayadas. Andrea había buscado un papel que le gustaba y trataba que su carta sea lo más personal posible. Y uno así lo sentía.
A mediados de mayo aproximadamente pasé a tomar guardia desde las 20 hasta las 8 de la mañana. En ese horario prácticamente no había movimiento de aviones, solamente barcos (1 o 2) que se acercaban para hacer fuego de artillería hasta aproximadamente las 3 de la mañana. Así que desde esa hora hasta el amanecer la situación se mantenía generalmente calma. Esos momentos los aprovechaba para leer y contestar las cartas. Una de las que contesté fue la de Andrea.
Cuando me comuniqué con ella la semana pasada, lo hice con mucha prudencia, explicándole detalladamente quien era y porqué me comunicaba con ella. Para mi sorpresa y enorme alegría, ella se acordaba todo mucho mejor que yo! Incluso me hizo acordar de unas tarjetas de navidad que hice para el '82 y le envíe en agradecimiento.
La verdad es que los mails que recibí en estos días con motivo de esta correspondencia Malvinera han sido igual o más emotivos que las mismas cartas.



Sofía Aberastury
A fines de Abril de 1982 me llamaron del Edificio Libertad (Comando en Jefe de la Armada) para comunicarme que a las 19hs. de ese mismo día me tenía que presentar para ir a Malvinas. Si bien era algo que me esperaba -porque me había ofrecido como voluntario unas semanas atrás- la noticia generó una revolución en mi casa. Entre todas las personas que fueron a despedirme estaba Andrea Copello, una vecina del mismo edificio que trabajaba como maestra en el Colegio San Pablo de mujeres.
Andrea me dió en ese momento un gorro y una bufanda tejidas de color verde, pero fue unos días después cuando me hizo su mejor regalo. Les dijo a sus alumnas de 2do. grado que tenía un amigo en la guerra y que sería lindo que ellas le escribieran. Así fue que recibí una cantidad muy grande de extraordinarias cartas con dibujos.
Entre todas las cartas se destacaban las de Sofía Aberastury, que eran las más extensas. Además, Sofía fue la única que me siguió escribiendo después de la guerra. Es más, cuando volví me invitó a tomar el té a su casa. Fue un gesto inolvidable en medio de la campaña de desmalvinización que ya se había iniciado.
Después de 28 años me pude contactar nuevamente con Sofía y me autorizó para que les muestre estas 2 cartas...que son las más cortas!
Las que nunca llegaron
Como les dije antes, nunca me llegaron cartas de mis parientes o mis amigos. Algunas volvieron al remitente con la siguiente leyenda en el sobre: "DEVOLUCION AL EXPEDIDOR
Intercambios postales interrumpidos con las Islas Malinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur por ocupación ilegítima de Gran Bretaña de dichas islas, las cuales forman parte del territorio de la República Argentina y pertenecen a su soberanía."
Acá a la derecha tienen un caso que le volvió a un compañero de colegio que nos había escrito a mí y a mi amigo Alejandro Alonso.


María Gabriela Lamela
Fue una de las primeras personas con las que pude contactarme, gracias a que aún vive en el mismo edificio que hace 30 años.


martes, 8 de diciembre de 2009

8. Documentación necesaria para viajar

A raíz de varias consultas que recibí sobre el tema quería aclarar que no se requiere Visa para visitar las Islas Malvinas. Solamente tienen que tener el pasaporte vigente.
El trato hacia los turistas es muy correcto. En ningún momento nos sentimos incómodos o discriminados, y eso que mi hijo menor estuvo todo el día con la camiseta de Argentina.
Este punto, el de tener que entrar con pasaporte a mi propio país, es lo que más me incomodaba del viaje. Muchos compañeros veteranos de guerra no quieren regresar a las Islas justamente por este motivo. Piensan que esta circunstancia colabora en cierta forma con la postura Británica. Por mi parte, si bien creo que esta teoría puede ser correcta, en el balance final estoy seguro que el hecho de poder mostrarles estas Islas Argentinas a mi familia y que puedan realmente sentir el alma de nuestros héroes que están allí cuidándolas, es infinitamente más fuerte que un simple sello de goma en el pasaporte.
Aquellos Argentinos que viajen como nosotros por barco, no van a tener el dolor de estómago de pasar por la aduana. Uno desembarca directamente sin hacer trámites y sin pasaporte, llevando exclusivamente una tarjeta identificatoria que te provee el barco. Los trámites migratorios los hace un oficial del crucero con las autoridades portuarias.

viernes, 6 de marzo de 2009

7. El Museo


Mapa de las acciones bélicas
Sí, "EL" museo. No hay otro, ahí está todo junto. Es chico, pero interesante. Funciona en lo que era la residencia del representante de LADE (Líneas Aéreas del Estado) antes de la guerra. Está ubicado subiendo una cuadra desde la costanera y pasando “The Monument” un par de cuadras. “The monument” era el único monumento que existía antes de la guerra. Está en una punta de la costanera y recuerda “The Battle of the Falklands” ocurrida en diciembre de 1914 cuando la flota británica destruyó a la escuadra comandada por Von Spee. Los nombres de los barcos ingleses que participaron en la batalla están escritos con piedras pintadas sobre la ladera de la Península Camber.
 

Volviendo al museo. Después de pagar 6 dólares por cabeza empezamos a recorrer la primer sala que refleja los inicios de colonización británica en las islas. No recuerdo haber visto objetos relacionados con la ocupación Española o Argentina previa a la colonización Británica, pero a lo mejor no me fijé bien... Honestamente –aunque lo trataba de disimular- estaba ansioso por entrar a la sala dedicada a la guerra de 1982. Bueno, decirle sala resulta un poco ostentoso, es un cuarto de aproximadamente 3m x 3m pero totalmente cubierto de objetos y documentación.
Se ingresa a través de un pasillo mínimo que tiene de un lado una exhibición de armas y otros objetos utilizados por los Argentinos y del otro una reproducción de lo que sería una posición Argentina.



Pozo de zorro

El FAL

“¿Vos cuál usabas Papo?”, me preguntó Federico. “Uno como ese” le dije señalando un FAL que estaba colgado en la vitrina. Me quedé tildado en el pasillito. Sentía a la gente que me empujaba discretamente para poder entrar al cuarto, Fernando me señalaba una guitarra que estaba dentro del “pozo de zorro” y Patricia me mostraba un casco de un piloto argentino que estaba sobre nuestras cabezas. Yo seguía pensando a mil por hora mientras miraba de reojo el FAL: el mío tenía culata de madera, no de goma como este y me parece que tenía una traba para no ponerlo en automático. Algo así me había explicado “El Bicho” cuando nos dieron las armas la noche antes de salir para Malvinas. En la instrucción había usado una reliquia llamada Garand Beretta así que mi nuevo compañero –que era un auténtico infante de marina- se encargó de la presentación. Sí, esa era el arma que había usado en la guerra ¿Usado? Mmm, creo que “transportado” define mejor mi relación con el FAL ya que nunca llegué a dispararlo. Me acompañó durante todo el mes de Mayo al igual que la máscara antigas que nos habían proporcionado. En Junio logré canjear mi fusil y sus pesados cargadores por una pistola 9mm. La máscara antigas quedó relegada en mi cueva del techo de Stanley House. Mi ropa de abrigo –el “osito” verde- se lo llevé a mi amigo Alejandro “el Beto” Alonso, que lo necesitaba más que yo. Así que los últimos días de la guerra me encontraron mucho más liviano de equipamiento, lo que me permitía durante el día moverme con mucha más facilidad en Puerto Argentino y sus alrededores.

"Cartas para un soldado"

En fin, cómo me acordé de todo eso instantáneamente, no sé, pero me iba pasando lo mismo con cada una de las cosas que había en el cuarto. Por ejemplo las raciones de combate “Coy” o “Ración C” que traían una lata de algo (a mí me tocaron siempre de mondongo) para calentar con una pastilla de alcohol que también venía en el paquete. Las “cartas para un soldado”, mapas, fotos, caricaturas, revistas, diarios, en fin, cada centímetro de ese cuarto venía de la mano de algún recuerdo, agigantando la superficie a recorrer. Finalmente salimos del cuarto dedicado a la guerra y pasamos a otro en el que nos recibió un Pingüino Emperador... ¡¿Vivo?! No, embalsamado. Era la sala de ciencias naturales con varios animales que fueron eternizados por un taxidermista local. Después vinieron pequeños recovecos costumbristas con vestidos y muebles de los primeros habitantes. Yo seguía acordándome del cuartito de la guerra, lo había disfrutado mucho.

miércoles, 25 de febrero de 2009

6. Cómo viajar

Desde hace varios años que buscaba alternativas para viajar. No encontré muchas. En avión entiendo que la única aerolínea que viaja es Lan y todos sus vuelos son a través de Chile, es decir que no hay vuelos directos Buenos Aires - Malvinas, sino que hay que ir vía Santiago. Estos vuelos son semanales, con lo cual la estadía mínima en las islas es de 7 días. Los precios del pasaje aéreo únicamente superaban los US$ 1.000, con lo cual si sumábamos estadía y comida y lo multiplicábamos por 4 (mujer, hijos y yo) resultaba imposible. Les agrego acá abajo un ejemplo de la página de Lan.
Así fue que empecé a pensar el plan "B". Buscar un barco que haga escala en Malvinas. Hace unos 3 años recibí uno de esos tantos mensajes de propaganda de un sitio de Internet de cruceros con descuentos llamado Vacations to go http://espanol.vacationstogo.com/ , que reune ofertas de la mayoría de las líneas. Finalmente opté por uno de los tantos cruceros que van de Buenos Aires a Valparaíso. Acá les acompaño un ejemplo de uno que sale ahora el 1º de Marzo.
En este caso la cabina interna sale US$524 por persona, a lo cual hay que sumarle unos US$230 de impuestos y tasas. Con lo cual por US$750 tenés los 14 días de viaje con estadía y todas las comidas incluidas. La vuelta desde Chile se puede hacer en bondi. Nosotros fuimos en una empresa que se llama CATA http://www.catainternacional.com/ que tiene pasajes desde $250 (pesos de acá) si los sacas acá en Buenos Aires. Es un día de viaje, pero para el que no ha hecho el cruce de la cordillera es muy recomendable. Los micros son muy buenos. De esta forma estás en tierra en Malvinas unas 7 horas solamente. A mi el tiempo me alcanzó -y sobró- para lo que yo quería, que era recorrer con mi familia todos los lugares donde había estado + el museo + el pub + las tiendas de recuerdos + caminatas por la playa. Asignaturas pendientes: poder cruzar a la sierra de enfrente (aparentemente se requiere permiso especial de la FIC) e ir a visitar el cementerio en Darwin (se necesitan más horas). Los otros 13 días del crucero tampoco tienen desperdicio: Puerto Madryn, Usuhaia , el Cabo de Hornos, los glaciares sobre el Beagle, los canales y fiordos de Chile, etc.

ADVERTENCIA: Estos barcos en general son muy grandes (+-300m) por lo tanto fondean en la bahía al norte de la Península Camber. Allí están protegidos de los vientos del norte, del sur y del oeste. Si el día que toca Malvinas hay vientos muy fuertes provenientes del este, se complica la maniobra de traspaso a las lanchas y puede que no bajen (es muy raro pero ha ocurrido). Nosotros optamos por una estrategia muy efectiva que fue rezar desde que sacamos los pasajes hasta que llegamos, y de ahí en más agradecer que nos toco un día totalmente despejado, sin viento y el mar planchado. Si alguien conoce otras formas de llegar o tiene otras experiencias sería bueno que las comente.

ACTUALIZACIÓN 23/09/2011
Teniendo en cuenta que hay personas que siguen consultando estos datos, paso a actualizarles un poco la información.
Para viajar en avión hoy en día hay alternativas más económicas, haciendo combinación con vuelos de LAN.
Les paso a continuación un ejemplo (Mount Pleasent es el nombre de la base militar donde se encuentra el actual aeropuerto de Malvinas):

Ida

Viernes 11 noviembre 2011 23:05Buenos Aires (AEP)02:35 (Sábado)Río Gallegos (RGL)
Sabado 12 noviembre 2011 12:40Río Gallegos (RGL)13:55 Mount Pleasant (MPN)

Vuelta

Sabado 19 noviembre 2011 14:05Mount Pleasant (MPN)15:30 Río Gallegos (RGL)
Lunes 21 noviembre 2011 03:20Río Gallegos (RGL)06:18 Buenos Aires (AEP)

El costo TOTAL de este viaje sería de $1.286,50 + $1.188,78 =  $2.475,28



Por el contrario, las líneas de crucero más económicas no están haciendo en este momento la ruta a Malvinas, motivo por el cual la oferta más barata que encontré es el que les acompaño más abajo. El barco es de mucho mejor categoría que el anterior y por eso los precios (que están en dólares) son también mucho más altos.
Estadía en las Islas
Es cara, muy cara. Fue otro de los motivos que me llevaron en su momento al crucero como única solución. Como referencia les agrego a continuación el link para la página del Malvina House Hotel. Es muy lindo y caro. Recuerden que los precios se encuentran en Libras (£): http://www.malvinahousehotel.com/
En unos días les voy a volcar la información de Bed & Breakfast más baratos.

De acuerdo a lo prometido -y con mucho retraso- les paso la información que me mandó un ex combatiente compañero de laburo que ya estuvo 2 veces en las islas:

"Fernando, te paso los datos que tengo.

Por más datos, te agrego que en el Bennet House estuve yo, en el Shorty’s creo que estuvo Esteban, y en el Malvina estuvieron unos compañeros míos, pero de todos modos no hay mucho para agregar, es lo mejor que hay, tiene buenas instalaciones y atención.
Saludos
Eduardo

Bennet House – de Celia Stewart
celiastewart@horizon.co.fk
Tel/fax: 00500 21191

Shorty’s Motel
marleneshort@horizon.co.fk
Tel: 00500 22855
Fax: 00500 22854

Malvina House hotel
info@malvinahousehotel.com
Tel: 00500 21355 / 21360
Fax: 00500 21357

Los dos primeros andan en las 38 a 42 libras por noche con desayuno.
El Malvina es el mejor hotel de las islas y está arriba de las 80 libras.


ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE  - 20/12/2012                                                                               

Con motivo de la ley denominada "Gaucho Rivero" que impide el abastecimiento de las naves que vayan o vuelvan de las Islas Malvinas, los cruceros que tenían previsto hacer escala en Puerto Argentino en esta temporada, han decido eliminarla.
En función de ello, la única forma de llegar a las Islas hoy en día es a través del vuelo semanal de Lan que hace escala quincenalmente en Río Gallegos.


lunes, 23 de febrero de 2009

5. Stanley House

¿Y esto? Yo tampoco tenía idea. El objetivo del viaje era recorrer con mi familia los sitios donde había estado, pero la verdad es que en muchos casos tenía imágenes sueltas desordenadas. Faltando 2 días para embarcarme todavía no sabía dónde quedaba el CIC (Centro de Informaciones de Combate), donde había pasado la mayor parte de la guerra. Así que recurrí al Bicho Pérez que siempre tiene respuestas para todo...a veces incluso coherentes. "Stanley House. Todo el comando estaba en Stanley House". Gracias a esa información lo pude ubicar bien. El edificio tiene la misma función que antes de la guerra, es una residencia para los chicos que viven en el interior de la isla y estudian en Stanley. Como pueden ver en las 2 primeras fotos la casa principal está exactamente igual. Sobre la entrada principal al predio, -donde había un nido de ametralladora de la Fuerza Aérea- ahora construyeron unos edificios auxiliares. Por dentro hay muy pocos cambios.
La tercera foto le debe ser muy familiar a Piccoli y Molinari. Arriba de esa chimenea colocamos un vidrio. Con la ayuda de un hilo y un marcador indeleble marcamos los grados y las distancias (creo que hasta 200km de Pto. Argentino). Sobre ese ploteador improvisado registrábamos minuto a minuto los ataques enemigos -tanto de buques como aviones- a fin de poder planificar acciones, estimar posición de la flota, etc.
La última foto es la puerta de entrada a nuestro "dormitorio". Una abertura arriba del CIC comunicaba con el techo y nosotros 3 dormíamos ahí arriba para poder hacer guardia continua las 24hs. Al lado del CIC estaba la radio. Apenas entré me parecía seguir escuchando "Mono, mono, mono, París.....mono, mono, mono, París", que repitió durante horas el radio, tratando de comunicarse con Darwin, sin saber que ya había caído en manos inglesas.

domingo, 22 de febrero de 2009

4. El primer pozo

Este por lo menos es el primero que hice yo cuando llegamos el 28 de abril. Estaba sobre el costado de un galpón en frente a una plaza. Me acuerdo que cavamos un poco y después le pusimos unas maderas y unas chapas en diagonal para el techo. Tenía 2 entradas por los extremos. En el frente habíamos hecho otro pozo redondo donde montábamos guardia de a 2.
Lo inauguramos el 1º de Mayo. Me acuerdo que estuvimos mucho tiempo adentro (al pedo). La segunda vez que lo usamos estuve más astuto y deje los 4 cargadores de FAL escondidos, en su lugar me llevé al pozo 2 budines ingleses que me fueron mucho más útiles....mmmmm.
En el lugar hay ahora 3 galpones: uno redondo que tiene otro rectangular grande delante y otro redondo más chico separado. Creo que era el redondo grande y los otros los construyeron después, pero sobre la pared del cuadrado también hay una zanja sospechosa.
¿Alguno se acuerda?

sábado, 21 de febrero de 2009

2. La llegada

Creo que fue lo más emocionante del viaje. Me levanté a eso de las 6 y ya se veían las islas en el horizonte. A medida que nos íbamos acercando se me caían más los lagrimones, trataba de distraerme preparando todas las cosas que iba a desembarcar: el libro de los viajes del Penélope de Herscher (para sacar algunos datos de direcciones), las impresiones del sitio del Apostadero de Gionco (que me servirían de guía para sacar fotos actualizadas), planos, planitos, más fotos, más libros, cámara,......Tenía un solo día y lo quería aprovechar hasta el último minuto. Desde hacía varios años que venía dándome vueltas en la cabeza, parecía increíble.
A las 9 de la mañana el barco fondeó al norte de la península Camber, en el mismo lugar donde estaba el rompehielos Irizar cuando trasladábamos los heridos desde Puerto Argentino con el Yehuin.
Desde allí teníamos que ir en lancha hasta el muelle.
Cuando subimos a la lancha la sensación era impresionante.
El perfil de la ciudad estaba idéntico, era como si estuviera volviendo con el Yehuin a buscar más gente.
De nuevo los lagrimones. A medida que nos acercábamos se distinguía claramente la FIC, el Apostadero, la Iglesia Protestante. El cartel de "Welcome to the Falkland Islands" fue lo primero que me hizo caer a la realidad, pero eso se los cuento en otro momento.

3. Estás igual

Eso es lo que le dije al galpón donde estaba el Apostadero cuando lo vi. Al guacho no le pasaron los años. Apenas bajé de la lancha nos fuimos con mi familia directo hacia allá. En el muelle habría unos 500 turistas negociando las diferentes excursiones u obteniendo planitos en el centro de información que allí se instaló. Más de uno miraba de reojo a estos 4 locos que se sacaban un montón de fotos frente a un galpón de chapa. Yo por dentro pensaba...estos turistas no entienden nada! La verdad es que me sentía en casa. El galpón no es la excepción, todo el pueblo mantiene las mismas características. Hay muy pocos edificios nuevos.



En el muelle donde atracaba el Yehuin y el Penélope pusieron un par de galpones y a un costado el Centro de Información. En el lugar en donde estaban estacionados los tanquecitos con ruedas (creo que se llamaban Panhard o algo así) pusieron un gift shop donde podés comprar recuerdos de las islas. Lo más buscado: pingüinos (seguramente hechos en China) de todos los tamaños tipos y colores. Estuve como media hora viendo que me traía, pero la verdad es que me daba cosa el cartelito de Falkland Islands que tenía todo. Finalmente me traje unos caracoles que juntaron los chicos en la playa, ellos si saben que son Argentinos. Las malas lenguas -que nunca faltan- dirán que fue para amarrocar un par de libras que nos gastamos después en el pub "The Globe", un clásico cuyo acceso teníamos obviamente prohibido durante la guerra.